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Las llaves del regreso: historia del conductor elegido en Colombia

La historia del conductor elegido en Colombia y el camino de Mi Elegido VIP. La noche puede empezar con una invitación y terminar frente a una pregunta sencilla: ¿quién conduce de regreso? Para quien llegó en su propio carro, esa decisión cambia el final del plan.
Erwin Duván Saavedra Barajas lleva años trabajando alrededor de esa pregunta. Primero la vio desde la calle, como taxista; después la convirtió en una iniciativa que empezó pequeña, atendida por él mismo, y que con el tiempo tomó el nombre de Mi Elegido VIP.
La historia del conductor elegido en Colombia es más antigua que una aplicación y más amplia que una sola empresa. Está hecha de campañas públicas, acuerdos entre amigos y personas que buscaron una manera práctica de volver a casa. En ese recorrido, la historia de Duván tiene su propio comienzo.
Nota editorial: la imagen de portada es ilustrativa y no corresponde a una fotografía histórica ni a un servicio documentado de los primeros años.
Una idea que ya asomaba en Bogotá
En los archivos de Señal Memoria quedó registrado un programa de la Secretaría de Tránsito de Bogotá, a finales de los años cincuenta, para evitar que una persona en estado de embriaguez condujera. La ayuda incluía acompañarla hasta su residencia y dejarla al cuidado de alguien responsable. Era gratuita y pedirla no acarreaba una multa. La pieza conserva una imagen temprana de una preocupación que seguiría vigente: hacer posible el regreso cuando alguien no está en condiciones de manejar. Señal Memoria: “Conductor elegido” en los años cincuenta.
Décadas después, la idea de que una persona del grupo se mantuviera sobria para conducir empezó a difundirse con fuerza en otros países. En 1988, el Centro de Comunicación en Salud de Harvard lanzó en Estados Unidos una campaña nacional de “designated driver”. La televisión llevó el mensaje a la vida cotidiana: guionistas de series como Cheers, Dallas y L.A. Law incorporaron el tema en sus historias. Harvard T.H. Chan School of Public Health: Harvard Alcohol Project.
En Colombia, los documentos disponibles muestran que la expresión “conductor elegido” ya circulaba en los años noventa. El Instituto Cisalva, de la Universidad del Valle, registra una campaña llamada “El Conductor Elegido y Entregue las llaves”, realizada en 1997. Instituto Cisalva: proyectos ejecutados.
Alrededor de esos años, las campañas de prevención encontraron imágenes que permanecieron en la memoria. Un artículo de la revista Enunciación, de la Universidad Distrital, describe la pieza televisiva “La tengo viva” y el mensaje “Si va a tomar, no maneje: entregue las llaves”. Duván recuerda el impacto de aquel dramatizado: la fuerza de una historia que hacía visible, en unos segundos, el dolor que podía dejar una decisión al volante. Revista Enunciación: análisis de la campaña de prevención.
También quedó la figura del amigo sobrio, señalado para conducir por los demás. Duván recuerda que en algunos establecimientos la Policía identificaba a esa persona con un adhesivo o una estrella. La Secretaría de Movilidad de Bogotá documentó una práctica semejante en 2013: en parqueaderos de zonas de rumba se identificaba con un sticker a quien asumiría la conducción. Bogotá.gov.co: “La Alianza por la Vida”.
El compromiso era entre amigos: uno no bebía y llevaba al grupo. Duván vio allí una oportunidad para resolver una necesidad de otra manera. Si nadie quería renunciar a la noche para conducir, alguien podía llegar y hacerse cargo del volante.
Marzo de 2010: los primeros servicios
Antes de crear la página, Duván ya conocía el ritmo de la ciudad desde el oficio de taxista. Veía a personas salir en su propio vehículo y luego enfrentarse a la decisión de cómo volver. También pensaba en adultos mayores que querían hacer sus diligencias en la comodidad de su carro, pero necesitaban quién lo condujera. Esa inquietud aparece en el relato que años más tarde recogió Valora Analitik. Valora Analitik: origen de Mi Elegido VIP.
En marzo de 2010, Duván creó en internet y Facebook la página Conductor Elegido VIP. Todavía no era una empresa formalizada: era una iniciativa que empezaba a buscar sus primeros clientes en distintos sectores de rumba.
Los servicios llegaron ese mismo mes. El fundador recuerda semanas de cinco o seis recorridos, casi siempre los viernes y sábados. En una noche podían aparecer dos, tres o cuatro solicitudes. Cada una implicaba contestar, entender dónde estaba el cliente, coordinar el encuentro y llegar a conducir su vehículo.
Al comienzo, Duván atendía los contactos y también hacía los servicios. Pronto tuvo que sumar a uno o dos conductores; más adelante, delegó parte de la atención y organizó un pequeño centro de llamadas. El crecimiento empezó así, servicio a servicio, con el fundador todavía cerca de la operación.
La primera barrera era la confianza. Entregar las llaves significaba dejar a otra persona al volante de un espacio íntimo: el carro donde se llevan objetos personales, se conversa y se comparte con la familia. Duván entendió que la promesa de llevar a alguien a casa debía acompañarse de señales concretas para saber quién llegaba.
2012: nace Mi Elegido VIP como empresa
En febrero de 2012, Duván formalizó la empresa bajo el nombre Mi Elegido VIP. La decisión respondió, entre otras razones, a la necesidad de organizar la operación y abrir la posibilidad de establecer convenios con aseguradoras.
Con la formalización llegaron nuevas responsabilidades y una manera más estructurada de prestar el servicio. La identificación del conductor cobró importancia: uniforme, carné y un código de verificación ayudaban al cliente a reconocer a la persona asignada. También empezó a crecer el equipo y a distribuirse el trabajo que antes recaía, casi por completo, en el fundador.
La comunicación evolucionó con los hábitos de los usuarios. Al principio, las solicitudes llegaban por redes sociales y llamadas; después se sumó WhatsApp. Cada nuevo canal facilitaba el contacto, pero también exigía ordenar mejor los datos del recorrido y coordinar a quienes participaban en la atención.
El lema de la empresa condensó la intención de aquellos primeros años: “Diviértete con confianza y regresa seguro a casa con Mi Elegido VIP”. No era una invitación a dejar de salir. Era una forma de recordar que el regreso también podía planearse.
Una ciudad que pedía respuestas más firmes
Mientras el servicio empezaba a organizarse, Colombia seguía enfrentándose a tragedias viales relacionadas con el alcohol al volante. El 12 de julio de 2013, un siniestro en Bogotá dejó dos pasajeras de taxi muertas y al conductor del vehículo gravemente herido. La Policía Nacional describió el caso como uno que desató indignación pública y movilizó al legislativo. Al terminar ese año se expidió una nueva ley con sanciones más severas.
El 19 de diciembre de ese año se expidió la Ley 1696 de 2013, que estableció sanciones penales y administrativas para la conducción bajo el influjo del alcohol u otras sustancias psicoactivas. Texto oficial de la Ley 1696 — Función Pública · Policía Nacional: contexto del caso y la aprobación de la ley.
Para entonces, Mi Elegido VIP ya llevaba tres años ofreciendo sus primeros servicios y había iniciado su etapa empresarial. Las nuevas sanciones hicieron más visible la gravedad de conducir después de beber; el trabajo de la empresa consistía en ofrecer una alternativa concreta antes de que alguien se pusiera al volante.
La ley, las campañas y el servicio cumplen papeles distintos. Una norma establece consecuencias; una campaña invita a cambiar hábitos; un conductor elegido resuelve el trayecto. La razón de fondo es la misma: una mala decisión puede afectar a muchas vidas, no solo a quien conduce.
De una llamada a una operación coordinada
Con el paso de los años, el servicio dejó de ser una respuesta que dependiera de una sola persona. La coordinación tuvo que crecer junto con la demanda: recibir solicitudes, verificar direcciones, asignar conductores y mantener informado al cliente.
En 2015, la prensa económica describía el conductor elegido como una asistencia que ya operaba mediante redes de atención y proveedores en distintas ciudades del país. El crecimiento de ese modelo hizo más visible el trabajo que ocurre detrás de cada recorrido: personas que reciben la solicitud, organizan el servicio y llegan hasta el usuario. La República: cifras y operación del servicio en Colombia.
Para el cliente, el momento decisivo sigue siendo el encuentro. Para que ocurra, antes deben coincidir la hora, el punto de recogida, el destino y la disponibilidad del conductor. Después, el equipo también debe resolver cómo continúa su propio desplazamiento. En muchas operaciones, por eso, el trabajo se apoya en dos personas: una conduce el carro del usuario y otra acompaña la logística.
La labor no termina en saber manejar. Presentarse, confirmar los datos, tratar con respeto al cliente y cuidar el vehículo forman parte del servicio. En entrevistas sobre la operación, Duván ha hablado de filtros de selección, pruebas de conducción y formación en atención al cliente.
La tecnología entra en el recorrido
Con más solicitudes y más personas involucradas, la tecnología pasó a ser parte de la operación. En 2022, Duván presentó en Blu Radio la plataforma de Mi Elegido VIP, con herramientas para buscar direcciones, consultar rutas y calcular tarifas. Blu Radio: la plataforma de Mi Elegido VIP.
La herramienta digital hizo más fácil preparar un servicio y compartir información. Detrás de la pantalla, sin embargo, seguían estando quienes coordinan y conducen. La tecnología ayuda cuando deja más claro el recorrido, el valor y el encuentro; la responsabilidad diaria sigue en manos de las personas.
Una historia que sigue en movimiento
Lo que empezó en 2010 con una página y unas pocas solicitudes fue tomando otra escala. En 2012, la empresa se formalizó como Mi Elegido VIP. Después llegaron nuevos conductores, más canales de atención, herramientas digitales y otras formas de acompañar a quienes necesitan movilizarse.
El servicio se ha extendido más allá de las noches de rumba. Hay personas que prefieren contar con un conductor por cansancio, por una diligencia o porque no pueden manejar temporalmente. La necesidad cambia; permanece la búsqueda de una manera segura y confiable de llegar.
En esta historia están Duván, los conductores que se fueron sumando y los clientes que, al principio, tuvieron que decidir si entregaban sus llaves a alguien que acababan de conocer. Cada servicio fue construyendo esa confianza en la práctica: con una identidad que se puede confirmar, una coordinación clara y respeto por el vehículo y por quien lo conduce.
La noche termina. El motor se apaga y las llaves vuelven a su dueño. Para Mi Elegido VIP, ese regreso —sencillo, cotidiano, sin sobresaltos— ha sido el sentido de todo el camino.
Mi Elegido VIP. Diviértete con confianza.
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Fuentes y referencias
- Señal Memoria — Programa “Conductor elegido”
- Harvard Alcohol Project
- Instituto Cisalva, Universidad del Valle
- Revista Enunciación, Universidad Distrital
- Secretaría de Movilidad de Bogotá — Alianza por la Vida
- Ley 1696 de 2013 — Función Pública
- Policía Nacional — contexto sobre siniestros y legislación
- Valora Analitik — origen de Mi Elegido VIP
- La República — datos históricos del servicio
- Blu Radio — plataforma Mi Elegido VIP
